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Lavandula (lavanda)

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Reconocida en todo el mundo por su aroma inconfundible y el tono violeta de sus flores, la lavanda es una de las plantas más vistosas para decorar interiores o para añadir color en tu jardín.

A pesar de su belleza, no se trata de una planta exótica, sino todo lo contrario: es habitual encontrarla en los campos de Francia y en México está presente en regiones de Guanajuato de forma silvestre.

Si tienes una en casa o estás pensando comprar una, te recomendamos leer esta artículo antes y conocer los cuidados que requiere para mantenerla sana mientras perfuma tu hogar .

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    Cuidados

    ¿Sol o sombra?

    Una de las preguntas más frecuentes cuando se trata de los cuidados de la lavanda es saber en qué parte de tu hogar colocarla para un óptimo crecimiento. Cuando está en jardín o exteriores, lo mejor es colocarla en el lugar que más sol reciba durante el día, pues sus necesidades de luz son altas y lo ideal es que esté expuesta al menos a 6 horas al sol directo.

    La situación es un poco más complicada en interiores, donde deberás elegir el sitio que reciba más luz del exterior durante el día.

    Si notas que las flores comienzan a secarse o sus colores se tornan pálidos o grises, puede que su exposición al sol sea excesiva, en especial en climas secos. Elige un sitio con con buena iluminación y rocíala amablemente cada dos días.

    Cada cuánto y cómo regarla

    Aunque la regla general es regarla una vez a la semana durante primavera y verano, mientras que en otoño e invierno basta con hacerlo una vez cada quince días, lo mejor es prestar atención a su apariencia para saber cuando le hace falta agua: si está decaída, entonces necesita riego.

    En los meses más fríos, la recomendación es regarla a plena luz del día para evitar que la humedad se acumule durante la noche y hacerlo directamente en el tallo sin mojar las flores

   Poda y fertilización

        La poda debe ser discreta y cortar menos de la mitad del largo de cada planta exactamente    después de su floración o cuando se aproxime el invierno para que vuelva a crecer una vez que llegue la primavera. Las hojas marchitas deben ser removidas cuanto antes para evitar que la planta gaste energía en ellas y pierda su capacidad de florecer.